domingo, 22 de diciembre de 2013

JUAN FERNÁNDEZ DE SOTO MAYOR Y PICÓN: Sacerdote, Maestro y Subversivo.




La noticia de la instauración de una junta de gobierno americano en la ciudad de Quito despertó en el pueblo de la villa de Mompox mucho entusiasmo, los repiques de campana ordenados por el cura-vicario Juan Fernández de Sotomayor generaban gran alboroto en el grueso de la población conformada en su mayoría por zambos, negros y mestizos. Es fácil suponer que la mayoría de ellos desconocía el significado o las implicaciones que un acto semejante podía tener, aunque también es sabido que muchas de las ideas de la ilustración habían llegado a Mompox a través de comerciantes franceses que procedía de las Antillas. Los que si conocían las implicaciones de semejante movimiento la minoría ilustrada entre los que se contaban los miembros del cabildo y el padre Sotomayor quien era egresado del colegio de san Bartolomé centro de educación superior de la ciudad de santa Fe.

No obstante el gran compromiso que el cura-vicario sentía por la causa republicana en algunas ocasiones se le vio por motivos de su dignidad obligado a confiscar documentos y otros papeles, para ser incinerados pues habían sido considerados por el tribunal de la inquisición como subversivos. Estas quemas se llevaron a cabo al menos en una ocasión en el convento de san Agustín; sin embargo las autoridades realistas no confiaban en el padre Sotomayor, pues, en la villa todos sabían de la afinidad política que existía entre el padre y algunos de los dueños de esos documentos, reconocidos ampliamente como partidarios de la causa republicana.

Cada noticia recibida en la villa relacionada con la instauración de juntas americanas de gobierno generaban gran alboroto, la mayoría de las veces convocados por orden del cura-vicario a través del repique de campanas. Esta muestra era una señal recibida por el pueblo como un acto de piedad religiosa, tal vez esto explique la abundante participación de las masas de pardos libres  en las luchas por la independencia. Quienes se mostraban convencidos de una causa que obviamente desconocían en detalle, debido a la poca ilustración con la que contaba el pueblo de la villa de Mompox.

El acta de independencia se promulgó al pueblo de Mompox en la plaza del convento San Carlos, evidentemente intentaban distanciarse de las acusaciones que la iglesia oficialista realizaba contra aquellos partidarios de la independencia, quienes a menudo eran calificados de ateos, afrancesados, etc. razón por la cual utilizaron como frase representativa de su movimiento la expresión “Dios y la independencia”.

No obstante el respeto que se mantuvo por las insignias sagradas debido a que se consideraba el movimiento por la independencia como un acto de piedad, el pueblo se fue lanza en ristre en contra de los instrumentos de tortura utilizados por el tribunal de la inquisición. Esta distinción entre una y otra faceta de la iglesia y a sabiendas de que el pueblo se encontraba dirigido por el cura-vicario de la villa, nos permite sugerir la posibilidad de la existencia de una ruptura previa en la iglesia de la gobernación de Cartagena; por una lado la oficialidad realista y por otro lado una especie de disidencia que se mantenía de cara a las gentes, un sector de la iglesia alternativo que se oponía a constituirse en un simple órgano de opresión política que era en lo que se había convertido el tribunal de la inquisición.

Mientras tanto la creciente feligresía luego de cada acto que los acercaba a cumplir sus sueños de libertad agradecía a Dios  en la iglesia principal, entonando el canto del Te-Deum donde la asistencia era masiva, otra vez convocado por el padre Sotomayor quien siempre se mostraba como la cabeza visible de la iglesia no obstante sus otras ocupaciones, docente y político.

Pero las determinaciones tomadas por el cabildo comenzaron a caer mal en el grueso de la población, pues, estas habían sido tomadas a puerta cerrada, las gentes en la villa esperaban que las decisiones trascendentales se siguieran tomando mediante la figura del cabildo abierto o mejor esperaban tener participación directa en ellas, esperaban que los tuvieran en cuenta de la misma forma como los utilizaron al momento de expulsar a las autoridades españolas; “la intervención del pueblo sobrepasaría los límites previstos por los demagogos”(Conde 1999)

Esas circunstancias trajeron consigo manifestaciones de descontento e inconformismo que generó desordenes y protestas en la puerta del cabildo. De igual forma como se había agitado a las masas de pardos, se debía intentar apaciguarlos y ¿quien mejor persona que el padre Sotomayor que también había sido responsable en gran parte de su sublevación? El profesor Pedro Salcedo del Villar el clásico historiador de la villa de Mompox manifiesta como el mismo padre Sotomayor se “hizo responsable” de la conducta y comportamiento de sus feligreses. Fue entonces delegado por la junta para apaciguar los ánimos del pueblo que se había acostumbrado a que contaran con ellos a la hora de tomar decisiones.

La llegada del arzobispo de Santa Fe ayudaría a calmar los ánimos del pueblo mompoxino. Este hecho nos ayuda a confirmar la hipótesis según la cual el movimiento por la independencia de Mompox fue percibido por las gentes más como un acto de piedad, que como un acto netamente político. El arzobispo Joan Bautista Sacristán dirigiéndose a las gentes desde los púlpitos de sus iglesias y hospedado en el convento de los franciscanos…

Actos de piedad que se mezclaron con actos políticos, eran convocados permanentemente por el padre Sotomayor. A la parroquia principal era convocado el pueblo para despedir y homenajear a los mompoxinos caídos en los combates por la defensa de las ideas de la independencia, primero contra los ejércitos de Cartagena y las resistencias fieles al rey y luego contra los ejércitos realistas de reconquista se presentaban por doquier.

 Esos actos de piedad eran aprovechados y convocados por el cura-vicario para incitar al pueblo a levantarse en su propia defensa y “evitar nuevos sacrificios” (catecismo), a enlistarse en las tropas republicanas o al menos a colaborar económicamente con las viudas y huérfanos de estos enfrentamientos. Los púlpitos se convirtieron sin lugar a dudas en el órgano de difusión y defensa de las ideas republicanas, en una sociedad poco instruida donde la impresión de periódicos no hubiera generado los mismos resultados, por ser esta una población mayoritariamente analfabeta.

Pero si la tarea del padre Sotomayor desde el púlpito era entre otras adoctrinar al pueblo en las ideas de la independencia, los hijos de la aristocracia criolla se les impartía esta información a través del colegio-universidad San Pedro Apóstol; quien en ausencia de su rector doctor Gutiérrez quien se tuvo que ausentar de la villa, quedó a cargo el cura-vicario Juan Fernández de Sotomayor. Pero en cuanto a sus aportes hechos en materia educativa es preciso resaltar la redacción y posterior publicación del catecismo o instrucción popular, editado primero en 1814 y luego en 1820; a través del cual buscaba crear una pedagogía ciudadana tendiente a establecer un pasado, una cultura y unos intereses comunes; que permitan a los nuevos ciudadanos sentirse pertenecientes a un nuevo pueblo a una nueva nación. El método catequístico aparece en el siglo XVI pero con connotaciones estrictamente religiosas, solo en el siglo XIX este se convierte en un medio de difusión de ideas políticas. En Colombia este catecismo político fue pionero y en la América española, constituyó la más fuerte crítica al dominio colonial; razón por la cual fue perseguido por la inquisición y luego por Pablo Morillo en tiempos de reconquista.

luego de que la junta primera de Cartagena ordenara a sus ejércitos marchar contra Mompox, orden que se cumpliría con relativa facilidad, fueron encarcelados muchos de los líderes del movimiento que se mantenían en la villa entre ellos el cura-vicario Juan Fernández de Sotomayor, pero también otros sacerdotes reconocidos ampliamente por incitar al pueblo en la participación del movimiento del 5 y el 6 de agosto de 1810; entre ellos se encontraba el agustino fray José Antonio Solórzano y el padre Juan Francisco Ibarra. 

Luego de la definitiva declaratoria de independencia de Cartagena el 11 de noviembre de 1811, el padre Sotomayor fue puesto en libertad y encargado por la nueva junta para llevar a los mompoxinos un mensaje de paz ya que la diferencia entre ambos pueblos había acabado.

Fue escogido el párroco, ninguno de las decenas de hombres que por la misma causa habían sido no solo encarcelados sino también desterrados y confiscados muchos de sus bienes. Los miembros de la junta de Cartagena sabían perfectamente del respeto y aprecio que el padre Sotomayor despertaba en el pueblo de la villa. Con el regresaron a su hogar decenas de hombres que al igual que el padre Sotomayor habían sido arrestados por su participación en los movimientos que inspiraron la absoluta independencia de España.

Una vez estrechados los lazos de paz entre las dos principales poblaciones de la naciente república de Cartagena, se convocó a una convención general que tendría como objetivo la redacción de la constitución política, a la que cada uno de los departamentos debía enviar sus delegados. Por el departamento de Mompox asistirían siete delegados escogidos por electores nombrados. Uno de los diputados seria el cura-vicario Juan Fernández de Sotomayor. Esta constitución de 1814  fue una revisión de la anterior redactada en 1812  para resaltar podemos decir que en esta carta Cartagena se declara provincia y no estado independiente. (Izasa, 1999.)


La publicación de la constitución de la república de Cartagena se llevó a cabo de manera solemne una vez más se convocó al pueblo a dar gracias a Dios en la iglesia parroquial por medio de la oración del Te-Deum, y luego de la proclamación se llevó a cabo una procesión de la cual participaría casi la totalidad del pueblo. El púlpito se convirtió una vez más en una tribuna de divulgación de las ideas republicanas, a cargo nuevamente del cura-vicario Juan Fernández. Y una vez más luego de la publicación de la constitución al pueblo el alboroto no se hizo esperar.

Un hecho característico de este periodo de la primera república fue el tránsito por esta población de todos los españoles y otros afectos a la corona que fueron expulsados y que se dirigían de regreso a España. En más de una ocasión se presentaron enfrentamientos entre quienes querían agredirlos y quienes buscaban a toda costa se les respetara la vida y la integridad, a aquellos quienes retornaban a su país. El padre Sotomayor estuvo como es natural siempre impulsando el respeto a la integridad de quienes eran expulsados.

Luego de la llegada de las tropas de reconquista se le hizo jurar como es costumbre al pueblo fidelidad al rey Fernando VII quien había sido restituido en el trono. En los documentos a los que tuvimos acceso no encontramos entre los clérigos al cura-vicario Juan Fernández, lo que nos permite pensar que este se encontraba fuera o simplemente había huido como ya lo habían hecho otros dirigentes de la independencia.

Todo el pueblo pero sobre todo el clero de la provincia de Cartagena era sospechoso de insurrección, gracias a la fama que durante esos años acumuló el padre Sotomayor; sin embargo no todo el clero era partidario de la república, el caso del canónigo Marimón otro sacerdote el padre Gervacio del Toro que sería también cura-vicario de la villa de Mompox, luego de la aprehensión del padre Sotomayor habría calificado a este de agitador, este tampoco era amigo de la causa de la independencia. Este mismo cura habría permitido el saqueo de los tesoros de los templos por parte del ejército realista al momento de su partida definitiva, los curas de Chinú , y Sampués Jorge y Pedro Antonio Vásquez, dirigieron la resistencia realista en esa región depusieron corregidores y juraron fidelidad al rey Fernando VII antes incluso de la llegada de los ejércitos de reconquista.

El padre Juan Fernández habría suspendido su ejercicio sacerdotal para vincularse como representante al congreso de la nueva granada, este sería su último presidente. Luego de ese fallido intento por construir un estado, el padre Juan Fernández fue puesto prisionero una vez más, en esta ocasión por parte de los ejércitos realistas de reconquista, el padre Sotomayor tuvo que retractarse de de sus ideas, y gracias a su condición de clérigo su vida fue respetada y enviado a una pequeña población alejada del agitado ambiente político de ese momento.

Luego de la expulsión definitiva de las autoridades españolas, el padre Juan Fernández regresó a Mompox como párroco y unos años después en 1832 ordenado obispo.


Luego de la instauración de la república de Cartagena el padre Juan Fernández de Sotomayor y Picón se alineo como era de suponerse del lado del partido radical, junto con el padre Manuel Revollo y los hermanos Celedonio, Gabriel y Germán Gutiérrez de Piñeres; quienes representaban unas ideas totalmente opuestas a las de sus adversarios políticos, por ejemplo al hablar de libertad la entendían como habría sido entendida en su momento en el contrato social, o en palabras del historiador barranquillero Jorge Conde “individuos iguales bajo una misma ley”(Conde ), estas posturas fueron fuertemente criticadas por la aristocracia cartagenera y neogranadina quien la calificaba como “dogma destructor del orden social” en los miembros del partido radical se nota una importante influencia del Contrato Social, para el padre Sotomayor la nación era el pueblo, y la constitución era un pacto fundador de una nueva sociedad, fundamentada en la razón; el padre creía firmemente en la construcción de una sociedad conformada por hombres libres e iguales. Al principal líder de este partido se le veía todo el tiempo rodeado de pardos negros y mulatos, hecho que causaba indignación en los otros sectores de la aristocracia cartagenera. El decidido apoyo que el partido piñerista le diera a Bolívar en su famosa campaña admirable sirvió para que a este lo identificaran con las ideas de este partido en el estado de Cartagena de Indias. 

4 comentarios:

  1. Dr. Casas: Desconocia sus sesudos analisis de imñortantes facetas historiograficas de Mompox. Interesantes. Las alhajas del culto no fueron saquedas por las tropas realistas. Fueron secuestrados pot decision del obispo de Cgena quien no queria quedaran en ñoder de Sotomayor y demas curas revolucionarios de Mompox. Se salvaron las que estaban en ñoder dr Mayordomos de las Cofradias. Hoy conforman el fondo del tesoro sacro exhibido en el Museo Cultural. La informacion de Salcedo al respecto es equivocada. Lo felicito por su loablr trabajo. Estaremos al tanto de sus publicaciones.

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  2. muchas gracias respetado Dr. Jaramillo por sus apuntes, que por supuesto trataremos de aclarar... estaremos atentos a cualquier otro aporte.

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